
1.- La mayoría de los pisos de alquiler tienen lámparas de diseños indescriptibles que jamás habrías imaginado que existieran. Normalmente tampoco iluminan pues tienen bombillas de pocos vatios así que ya sabes... Existen este tipo de lámparas y si lo que quieres es perderlas de vista... ¡Al altillo! Para sustituirlas piensa que existen tiendas que venden infinidad de diseños a muy bajo precio. Una casa bien iluminada parece otra cosa!!!
2.- Con los muebles que nos deje nuestro querido casero tendremos que hacer malabares. Por norma general, una cómoda o un cabecero no cabe en un altillo. ¡Lástima! Además, en los pisos de alquiler suelen poner los muebles con la madera más oscura que existe en el mercado y con el diseño más rancio que podamos imaginar. Ante tal situación solo se me ocurre una cosa... Taparlos con telas neutras o que vayan con nuestra decoración para que parezcan otra cosa. Esto es... Podemos inventarnos una funda para una cómoda cuyos cajones no tengamos que utilizar mucho, o bien, sacarnos un dosel de la manga para tapar un horroroso cabecero de un estilo imperio que aún no se ha inventado (jejejej...) La clave son las telas y nuestra imaginación...
3.- Tengo entendido que en el curso del buen casero te enseñan a cuidar tus paredes (que me perdonen los caseros, hoy tengo el día graciosito). Para que desde el primer día nuestro casero esté contento con nosotros, existen mil formas de vestir las paredes sin necesidad de taladrar. Los cuelgafácil, o las pegatinas son recursos que nos ayudarán a decorar nuestra casa sin, primero, hacer agujeros en las paredes y, segundo, sin gastar mucho dinero.
En un principio todo este proceso puede parecer largo, laborioso y caro pero os puedo asegurar que el resultado lo compensa todo pues habréis convertido vuestra casa en un hogar...
N.b.- Esta entrada no habría sido posible sin las ideas que Guadalupe Grosso, la que será ¡siempre! Directora de Estilismo de la revista Micasa, ha ido dejando en su blog. ¡Gracias y vuelve pronto!


